Tras varias campañas marcadas por restricciones severas, el sector del regadío andaluz afronta este año una situación de relativa normalidad, gracias a una primavera especialmente lluviosa en la mitad occidental de la región. Esta mejora ha permitido mejorar dotaciones en la mayoría de los sistemas, aunque persisten situaciones críticas en algunas zonas, especialmente en la Andalucía oriental.
En la cuenca del Guadalquivir, la mayor de Andalucía, el sistema de regulación general (SRG), del que depende la mayor parte del regadío, se encuentra al 52% de su capacidad. La Confederación Hidrográfica ha aprobado un desembalse de 1.200 hm³, lo que supone una dotación máxima de 5.500 m³/ha, un 8% por debajo de la concesional. Aun así, se considera una campaña razonablemente buena tras los recortes drásticos de años anteriores. No obstante, hay sistemas pequeños como Cubillas-Colomera, Guadix y San Clemente (Guardal), en la provincia de Granada, que continúan en situación de emergencia.
Por cuencas:
- En el Tinto-Odiel-Piedras, la situación es de normalidad.
- En el Guadalete-Barbate, normalidad para el sistema Barbate; sin embargo, el sistema Guadalete mantiene un recorte del 25% (escasez moderada), aunque con excepciones para las comunidades de regantes Costa Noroeste y Montealgaida, que quedan con un recorte del 10%.
- En las cuencas mediterráneas, se ha producido una notable mejoría:
- El Campo de Gibraltar está en situación de normalidad,
- El Guadalhorce, en escasez moderada (30 hm³ aprobados para regadío),
- Y la Viñuela, en escasez severa a pesar de la notable mejoría, con dotaciones de 2.000 m³/ha desde el embalse.
- En las cuencas mediterráneas, se ha producido una notable mejoría:
- En el Almanzora, no se dan las condiciones para activar el trasvase del Negratín, que requiere 210 hm³ embalsados y apenas alcanza los 182. Y la rehabilitación de la desaladora del Bajo Almanzora se está retrasando.
A pesar de la mejora general, desde el sector se advierte que no se puede bajar la guardia. Las lluvias han sido muy irregulares, un reflejo de ello son los embalses de cabecera del Guadalquivir que siguen en niveles bajos: Tranco, Giribaile, Negratín e Iznájar se mantienen entre el 31 y el 39% de su capacidad. Además, el cambio climático aumenta la incertidumbre hídrica y hace imprescindible avanzar en soluciones estructurales.
Propuestas para el futuro
Desde CREA Andalucía se insiste en que este alivio coyuntural no debe frenar las reformas necesarias. Entre las prioridades urgentes y estructurales, se plantean:
- Reutilizar aguas regeneradas, especialmente en las zonas costeras donde actualmente se vierten directamente al mar.
- Interconectar sistemas para aumentar la flexibilidad y resiliencia del conjunto.
- Ejecutar las obras previstas en los planes hidrológicos, sin más retrasos.
- Implantar un canon volumétrico, para que el coste del agua se ajuste al consumo real. Esto incentivaría el uso eficiente del recurso y permitiría que una parte de la recaudación se destinara a inversiones sostenibles en infraestructuras hidráulicas.
Además, es imprescindible avanzar de forma decidida en las siguientes infraestructuras clave:
- Restauración de la desaladora del Bajo Almanzora, paralizada tras años de espera.
- Ampliación de la desaladora de Carboneras, evitando recortes como los sufridos en el regadío de Níjar.
- Ampliación de la desaladora de Almería capital, y asignar recursos al regadío
- Construcción de una nueva desaladora en Roquetas de Mar, gestionada por la Junta Central de Usuarios del Poniente Almeriense (JCUAPA).
- Desarrollo de las conducciones del sistema Béznar-Rules, imprescindibles para aprovechar los recursos embalsados.
- Nueva desaladora para la Axarquía, impulsada por la Junta Central de Usuarios de la Axarquía.
Crecen las demandas urbanas: planificación y equilibrio
Desde CREA Andalucía se advierte también del crecimiento de las demandas urbanas, especialmente en las zonas costeras, debido al auge del turismo y de nuevos desarrollos como los proyectos de hidrógeno verde. Esto está generando una creciente presión sobre los recursos hídricos asignados al regadío. Es el caso de la comarca de Níjar, donde el sector agrícola ha visto reducida su asignación de la desaladora de Carboneras, mientras aumentan los consumos urbanos debido especialmente al turismo.
“No nos oponemos a ningún uso, ni al turismo ni a los nuevos desarrollos industriales, pero exigimos a las administraciones que, antes de otorgar nuevos recursos, se garantice el abastecimiento de los usuarios existentes. Para eso están los planes hidrológicos, que deben planificar con antelación y rigor las medidas necesarias para incorporar nuevos usuarios sin perjudicar a los actuales”,señalan desde CREA.
En este contexto, la reutilización de aguas residuales urbanas puede y debe ser una vía de solución, pero siempre bajo una gestión integral y pública que coordine la depuración y la reutilización. El regadío está dispuesto a colaborar y a asumir un canon razonable, pero no puede convertirse en el único pagador ni cargar con los fallos estructurales del sistema. “Este año respiramos un poco, pero no podemos hablar de tranquilidad hasta que se adopten medidas estructurales que garanticen el agua en el medio y largo plazo”, concluyen desde CREA Andalucía.

