Las precipitaciones mejoran significativamente las reservas hídricas, pero evidencian la vulnerabilidad de las infraestructuras y la necesidad de ejecutar medidas pendientes.
Las lluvias registradas a lo largo de los últimos días han provocado episodios de inundaciones en distintas zonas de Andalucía, afectando de manera significativa a numerosas comunidades de regantes, cuyas infraestructuras han sufrido daños de diversa consideración.
En particular, se han producido afecciones en captaciones de ríos, estaciones y equipos de bombeo, redes de riego, canales y caminos de servicio, lo que obligará a realizar reparaciones urgentes para garantizar el normal desarrollo de la próxima campaña.
Como nota positiva, este episodio de precipitaciones ha permitido una notable recuperación de las reservas hídricas. La cuenca del Guadalquivir se sitúa actualmente en torno al 78% de su capacidad, mientras que el Sistema de Regulación General (SRG) alcanza aproximadamente el 73%. Muchos embalses se encuentran prácticamente llenos, especialmente en la provincia de Sevilla, donde algunos ya habían alcanzado niveles elevados antes de este episodio.
Sin embargo, en la cabecera aún quedan embalses importantes por completar su llenado. Destacan Iznájar, el mayor de Andalucía, que se sitúa en torno al 54%, al igual que Giribaile, mientras que el Negratín alcanza aproximadamente el 43%.
En otras demarcaciones, la situación también es muy favorable: el sistema Tinto-Odiel-Piedras (Huelva) supera el 90% de su capacidad; el Guadalete-Barbate (Cádiz) ronda el 90%, con el embalse de Guadalcacín aproximándose a ese porcentaje. En las cuencas mediterráneas andaluzas, los sistemas más dependientes de aguas reguladas presentan igualmente una situación muy positiva: en el Campo de Gibraltar y la Costa del Sol se están realizando desembalses, el sistema Guadalhorce ha llegado a completar su capacidad, y el embalse de La Viñuela —que hace apenas unos años fue declarado técnicamente en situación de “embalse muerto” debido a su bajísimo nivel— se encuentra actualmente en torno al 76%.
Desde CREA Andalucía queremos subrayar que episodios como el actual ponen de manifiesto, una vez más, la necesidad de ejecutar las infraestructuras hidráulicas planificadas y pendientes de construcción. Estas obras permitirían, por un lado, laminar avenidas y reducir el riesgo de inundaciones y, por otro, incrementar la capacidad de almacenamiento para afrontar futuros periodos de sequía.
Entre las actuaciones prioritarias destacan la presa de Alcolea (Huelva), Gibralmedina en el Guadiaro (Málaga), Cerro Blanco en el río Grande (afluente del Guadalhorce, Málaga), el recrecimiento del Agrio (Sevilla), la presa de San Calixto en el Genil (Córdoba) y la Cerrada de la Puerta en el Guadiana Menor (Jaén).
La planificación hidrológica debe cumplirse en su integridad. No podemos permitir que infraestructuras estratégicas, declaradas de interés general y recogidas en los planes hidrológicos, sigan acumulando retrasos mientras el territorio alterna entre inundaciones y sequías extremas agravadas por el cambio climático. Andalucía necesita más compromiso por parte de las administraciones públicas y una política hidráulica basada en la prevención y la planificación.

